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Crítica a la clase de Filosofía

Antes de alegar mi opinión sobre las clases de Filosofía, es importante analizar cómo se estructuran las clases de dicha materia con el profesor Enrique Mesa.     Al inicio de la clase el profesor realiza un breve resumen sobre el tema tratado la clase anterior con ayuda de un esquema en la pizarra. El profesor pregunta a los alumnos si existe alguna duda y si ninguno de estos tiene dudas, se comienza a impartir la nueva teoría. Esta teoría se explica de la siguiente forma: el profesor lee un párrafo sobre el tema a tratar y a continuación escribe los conceptos clave en la pizarra. Explica de forma tranquila y se apoya en ejemplos sencillos y dibujos simples. Atiende las dudas del alumnado en todo momento, lo que implica más dedicación en cada apartado que redunda en un mayor aprendizaje del estudiante.    Enrique Mesa es un hombre que se hace respetar y habla con seriedad, pero sabe muy bien cuando hacer un chiste o reírse con los alumnos. Habitualmente, acompaña sus explicaciones con

¿Por qué los alumnos en su mayoría están en contra de poner la cámara en las clases telemáticas?

  A raíz de la pandemia originada por el Covid-19, la educación se ha visto muy afectada. Lo cierto es que nos encontramos ante una nueva realidad en la que estudiantes y profesores de todo el mundo se han visto obligados a cambiar sus hábitos. Para poder continuar con el desarrollo habitual de las clases, los alumnos acuden a las aulas de forma semipresencial, es decir, la educación combina clases presenciales con telemáticas. Esto se debe a que es necesario cumplir el protocolo de seguridad para evitar aglomeraciones  y,  por consiguiente, la propagación del virus.    En las clases telemáticas, los alumnos atienden a la lección a través de un dispositivo conectado a internet. Durante estas, los maestros exigen el encendido de las cámaras, algo que no gusta a los estudiantes. Esta exigencia se debe a que, según el personal docente argumenta, es apropiado encenderlas porque esto obliga a los alumnos a atender verdaderamente en las clases.      Lo cierto es que tener las cámaras activas

Fotografía Filosófica

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¿Es igual una clase presencial que una online? ¿Se aprende lo mismo? ¿Cuál es mejor?

La educación se ha visto muy afectada por la pandemia originada por el Covid-19. Lo cierto es que nos encontramos ante una nueva realidad en la que estudiantes y profesores de todo el mundo se han visto obligados a cambiar sus hábitos. Para poder continuar con el desarrollo habitual de las clases, los alumnos acuden a las aulas de forma semipresencial, es decir, la educación combina clases presenciales con telemáticas. Esto se debe a que es necesario cumplir el protocolo de seguridad para evitar aglomeraciones y por consiguiente, la propagación del virus.   Las clases vía online se imparten en el horario escolar mientras el alumnado no se encuentra en la escuela. Con este método, los alumnos no tienen que desplazarse al lugar de estudio, y por tanto, se ahorran unos minutos. También se consigue una mayor optimización del tiempo y un estudio más autodidacta. Por el contrario,   muchas veces existen problemas técnicos, tales como una caída en la red, pantalla borrosa o problemas

¿Debería hacerse obligatoria la vacunación contra el COVID19?

Una enfermedad pasa a convertirse en pandemia cuando afecta a un gran número de personas. Para defenderse de ella el ser humano ha descubierto las vacunas que, como sabemos, consisten en suministrar a las personas pequeñas cantidades de la enfermedad en cuestión para que el organismo produzca las defensas necesarias.      Ante la pregunta de si debería o no ser obligatoria la vacuna ante el COVID-19, cabe plantearse dos posturas:    - Obligar a toda la sociedad para que se suministre la vacuna o,   -Respetar la libertad del individuo para que pueda elegir si suministrarse la misma.       Si se optase por la primera premisa, la enfermedad tendría posibilidades para llegar a desaparecer como ha sido el caso de la viruela, sarampión u otras enfermedades.   Si se optase por la segunda premisa y algunas personas decidiesen no vacunarse, nos encontraríamos ante la tesitura de que la enfermedad seguiría existiendo en el mundo y afectando a un gran número de personas que, debido al

¿Es bueno para ser feliz tener un pensamiento crítico que cuestione todo como lo hace la filosofía?

La respuesta es no. El pensamiento crítico siempre ha sido una aptitud que ha hecho meditar, demasiado en las cuestiones de nuestra vida.   Ante esto tenemos dos tendencias claras y evidentes:   -           Pensar o, -           No pensar   Si pensamos, nuestras preocupaciones serán mayores puesto que tendremos más conocimiento sobre los temas a tratar y, por ello, tendremos más cuestiones que resolver. Por esto mismo, seremos más infelices porque nos preocuparemos en resolver los problemas pero, a la vez, seremos más libres porque tendremos un ángulo más amplio para solventar las adversidades y solucionarlas con mayor rapidez y objetividad, no sólo en un ámbito sino en todos.   Si optamos por la segunda premisa, es decir, el no pensar, todo nos será mucho más fácil de llevar pero nunca tendremos una noción coherente de la realidad. Estaremos dirigidos por lo que nos digan los demás. No tendremos una base crítica sobre la que apoyarnos y no sabremos enfrentarnos con diver