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¿Es igual una clase presencial que una online? ¿Se aprende lo mismo? ¿Cuál es mejor?

La educación se ha visto muy afectada por la pandemia originada por el Covid-19. Lo cierto es que nos encontramos ante una nueva realidad en la que estudiantes y profesores de todo el mundo se han visto obligados a cambiar sus hábitos. Para poder continuar con el desarrollo habitual de las clases, los alumnos acuden a las aulas de forma semipresencial, es decir, la educación combina clases presenciales con telemáticas. Esto se debe a que es necesario cumplir el protocolo de seguridad para evitar aglomeraciones y por consiguiente, la propagación del virus.   Las clases vía online se imparten en el horario escolar mientras el alumnado no se encuentra en la escuela. Con este método, los alumnos no tienen que desplazarse al lugar de estudio, y por tanto, se ahorran unos minutos. También se consigue una mayor optimización del tiempo y un estudio más autodidacta. Por el contrario,   muchas veces existen problemas técnicos, tales como una caída en la red, pantalla borrosa o problemas

¿Debería hacerse obligatoria la vacunación contra el COVID19?

Una enfermedad pasa a convertirse en pandemia cuando afecta a un gran número de personas. Para defenderse de ella el ser humano ha descubierto las vacunas que, como sabemos, consisten en suministrar a las personas pequeñas cantidades de la enfermedad en cuestión para que el organismo produzca las defensas necesarias.      Ante la pregunta de si debería o no ser obligatoria la vacuna ante el COVID-19, cabe plantearse dos posturas:    - Obligar a toda la sociedad para que se suministre la vacuna o,   -Respetar la libertad del individuo para que pueda elegir si suministrarse la misma.       Si se optase por la primera premisa, la enfermedad tendría posibilidades para llegar a desaparecer como ha sido el caso de la viruela, sarampión u otras enfermedades.   Si se optase por la segunda premisa y algunas personas decidiesen no vacunarse, nos encontraríamos ante la tesitura de que la enfermedad seguiría existiendo en el mundo y afectando a un gran número de personas que, debido al

¿Es bueno para ser feliz tener un pensamiento crítico que cuestione todo como lo hace la filosofía?

La respuesta es no. El pensamiento crítico siempre ha sido una aptitud que ha hecho meditar, demasiado en las cuestiones de nuestra vida.   Ante esto tenemos dos tendencias claras y evidentes:   -           Pensar o, -           No pensar   Si pensamos, nuestras preocupaciones serán mayores puesto que tendremos más conocimiento sobre los temas a tratar y, por ello, tendremos más cuestiones que resolver. Por esto mismo, seremos más infelices porque nos preocuparemos en resolver los problemas pero, a la vez, seremos más libres porque tendremos un ángulo más amplio para solventar las adversidades y solucionarlas con mayor rapidez y objetividad, no sólo en un ámbito sino en todos.   Si optamos por la segunda premisa, es decir, el no pensar, todo nos será mucho más fácil de llevar pero nunca tendremos una noción coherente de la realidad. Estaremos dirigidos por lo que nos digan los demás. No tendremos una base crítica sobre la que apoyarnos y no sabremos enfrentarnos con diver

COVID-19 Actuación del gobierno central, comunidades autónomas y partidos políticos.

Poco hemos aprendido de las situaciones de emergencia vividas a lo largo de la historia .      Hemos presenciado actos lamentables, tanto por parte de presidentes de países que han tomado una postura negacionista y que por avatares del destino han caído ante la pandemia, como parte de la población del país que dirigen (obviando los consejos sanitarios que se han dado para evitar contagios).     En el caso de España, esta situación ha dejado entrever la desunión que existe entre todos nosotros y los intereses partidistas que priman sobre cualquier aspecto. Es importante que nos sintamos plenamente identificados a nuestro país, asumiendo lo que conlleva (no necesariamente hay que estar de acuerdo con las decisiones que se tomen pero sí acatarlas, asumirlas, apoyarlas y, si fuese el caso, rebatirlas democrática y pacíficamente). No ha sido nuestro caso.      Es difícil gobernar un país sometido a dictámenes que provienen de la Unión Europea que marca el 70% de las decisione